Economía



Luis Torras

UNA VEZ TERMINADO el drama griego (al menos por el momento), la principal fuente de volatilidad en los mercados en los dos últimos meses ha venido de la mano de China y su economía, sobre la que planean dudas prácticamente desde que se desaceleró el crecimiento en 2012. Desde el conjunto de Occidente, y como siempre pasa con respecto a China, observamos los cambios y vaivenes del gigante asiático con una mezcla de miedo e histerismo que acaban dando lugar a inevitables sobre reacciones.





Iván Máñez

China no crece tanto como nos gustaría. No nos engañemos. Los datos son los datos. Y los últimos indican que China crecerá en 2015, en el mejor de los casos, en el 7%. ¿Significa esto el fin del modelo chino? En absoluto. Lo que sí evidencia es su desgaste. China ha crecido en los últimos 25 años por encima de los dos dígitos, en base a un modelo que primaba la exportación de los productos de baja, media, y alta calidad en ese orden. El modelo funcionaba, hasta que sus compradores entraron en crisis y dejaron de comprar a China; más bien, redujeron su volumen de compra, entre otros motivos, por la falta de liquidez y financiación de sus economías locales y a consecuencia a la subida de costes de la producción en China. Dicho con palabras más sencillas, si tu comprador no tiene dinero, por muy barato y bueno que sea tu producto, no vas a poder venderlo. Ante este escenario, el Gobierno chino, presidido por el presidente Xi Jinping, decide iniciar una reformulación del modelo de crecimiento: Es importante vender en el exterior, como lo es incentivar el consumo interno.





Luís Torras

HACE MUY POCO TIEMPO supimos más detalles del nuevo organismo supra nacional que nace a iniciativa china y de espaldas a Estados Unidos. No ha sido la primera vez y, seguramente, no será la última. Se trata del Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras (AIIB, por sus siglas en inglés), que a principios de abril formalizaba las peticiones de los futuros estados miembros fundadores: Un total de 45 estados miembros pese al rechazo explícito de Estados Unidos. De esta forma, el AIIB avanza en su proceso de constitución y espera convertirse en la primera gran institución supranacional no controlada por Estados Unidos o por alguno de sus aliados institucionales.

Hace tiempo que se venía anunciando que el rearme económico de China tenía que ir aparejado irremediablemente a un mayor poder en la esfera política, y así está siendo. Parece que existe cierto consenso a la hora de certificar que el paradigma de Bretton Woods ha quedado superado y la complejidad estriba en que tampoco tenemos un modelo claro al que dirigirnos. Caminante no hay camino se hace camino al andar. Esto deben de pensar los mandatarios chinos que, en los últimos años, han intensificado su agenda internacional estableciendo lazos y alianzas con sus principales socios comerciales y financieros, de hecho siguiendo el mismo modelo de los estadounidenses. Después de la creación de un fondo de ayuda mutua con los BRICS, China avanza en su influencia global con la creación de este nuevo banco, que contará con un capital inicial de al menos 50.000 millones de dólares y 100.000 millones comprometidos aunque se desconocen muchos de los detalles sobre la política y objetivos del nuevo organismo.





Luis Torras

Una de las grandes cuestiones que afectan el escenario económico global es el enfriamiento paulatino del crecimiento chino que ha pasado de situarse en unas desorbitadas tasas de doble dígito a acercarse paulatinamente a tasas cercanas al 7%. Con respecto a esta nueva situación, surgen dos cuestiones principales. Primero, ¿Hasta qué punto es preocupante esta caída? Y, segundo, ¿Cuáles son las implicaciones para las economías europeas y americana de este menor crecimiento?

Vamos abordar primero esta segunda cuestión. La gran preocupación con respecto a la desaceleración de la economía china es cómo afectará al resto de economías pero lo cierto es que la lógica de los acontecimientos ha sido justo la inversa: La caída en la demanda de las dos grandes plazas para las exportaciones chinas, Estados Unidos y Europa, es una de las principales causas del momento de menor crecimiento y cambios profundos en su estructura económica. Vayamos por partes. Durante casi las dos últimas décadas, China ha ido consolidando un modelo económico apoyado básicamente en la competitividad de su industria que ha exprimido, literalmente, los márgenes de casi todos los productos manufacturados. De esta forma, poco a poco, la competitiva mano de obra China ha ido tejiendo un potente sector exterior. Las particularidades del sistema chino ha propiciado un modelo en el que el fuerte ahorro generado por el potente sector exterior haya ido, principalmente, a subsidiar y financiar el ineficiente y gravoso para el crecimiento sector público.

 





Ramón Tamames

Desde hace tiempo hay un nuevo mapa de relaciones económicas internacionales por el espectacular crecimiento en la orilla asiática del Pacífico y en la costa de ese mismo océano de las Américas, de Norte a Sur, de Alaska a Chile, con un impulso inicial muy fuerte para el desarrollo del comercio entre EE.UU. y Japón y con el crecimiento ulterior de China y del Sudeste Asiático. Así, es enteramente lógico que, en un momento dado se alcanzara algún tipo de formalización para la cooperación económica en la amplia área a que nos referimos, a través de la APEC (Asia/Pacific Economic Cooperation o Cooperación Económica de Asia y el Pacífico).

El acta fundacional de la APEC data de la reunión celebrada en la capital federal de Australia, Camberra, en noviembre de 1989. A esta reunión asistieron representantes de ambas orillas del Pacífico alentados en sus propósitos por el espectacular progreso del comercio recíproco que, desde una década antes, ya había desbordado el intercambio transatlántico entre América del Norte y Europa.

 





Alicia Garcia-Herrero

El presidente chino Xi Jinping visitó América Latina tras la conclusión de la Cumbre BRICS 2014, celebrada en Brasil del 15 al 17 de julio. Durante la visita, de una semana de duración, el Sr. Xi se reunió con los jefes de estado de Brasil, Argentina, Venezuela y Cuba. Las visitas tuvieron lugar en el contexto de los resultados más esperados de la visita: La decisión de crear el New Development Bank de los BRICS (NDB) y un nuevo foro multilateral entre China y la Comunidad de los Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC).

China ha sido un importante agente financiero en América Latina durante muchos años. Según datos recopilados por el Inter-American Dialogue, China proporcionó préstamos por valor de más de 98 mil millones de dólares entre 2005 y 2013. No obstante, estos préstamos están muy concentrados por país. Más de la mitad se destinaron a Venezuela, Argentina y Brasil, mientras que el resto de préstamos a América Latina representa poco más del 20%. Durante la reciente visita del Sr. Xi, se han anunciado nuevos acuerdos de préstamos bilaterales, corroborando esta tendencia. Estos acuerdos, que tienen por objeto respaldar las inversiones en los ámbitos de la energía y las infraestructuras, incluyen más de 8 mil millones de dólares para Brasil, casi 10 mil millones de dólares para Venezuela y 7 mil millones de dólares para Argentina. Buenos Aires y Beijing también firmaron un acuerdo de permuta de 11 mil millones de dólares, que ayudarán a Argentina a pagar sus importaciones chinas.

 





El paso del poder económico de los países desarrollados a las economías emergentes es de una magnitud considerable.

En 1990, los países desarrollados representaban alrededor del 80% del PIB global, mientras que el peso del resto de países no superaba el 20%. En 2012, la proporción de los primeros cayó hasta cerca del 60%, mientras que la de los países emergentes y en desarrollo subió hasta el 40%. Por otro lado, durante el mismo periodo, el peso del G-7 bajó de las dos terceras partes a menos de la mitad, mientras que el del E-9 experimentó un notable aumento de una décima a una cuarta parte.

Por Ivan Tselichtchev





En 2013, el PIB nominal de EE.UU. fue de 16,8 billones de dólares, frente a los 9,181 billones de dólares de China. La diferencia parece muy sustancial (de hecho, el PIB de EE.UU. sigue siendo mayor que el total de la suma de los dos siguientes países, puesto que el PIB de Japón, la tercera mayor economía del mundo, es de 4,902 billones de dólares). Sin embargo, la tasa de crecimiento de la economía china, si bien está cayendo, es más de tres veces superior a la tasa de crecimiento de la economía estadounidense, aunque esta última se está recuperando. Esto se traduce en un cambio muy rápido en el equilibrio del poder económico entre ambos países, siempre y cuando utilicemos el PIB nominal como indicador.

Por Ivan Tselichtchev