Especial



Caren Ligorio

EL SALVAVIDAS ESPAÑOL en la pasada – o todavía latente – crisis económica llevaba por nombre ‘exportar’, y no solo productos o servicios desde el país de origen, sino también ideas o parte de un negocio bajo el régimen de franquicia. Sin duda, una forma de emprender, de adoptar grandes riesgos, en la que se necesitan grandes dosis de conocimiento, creatividad y visión de futuro. Cuando una idea ‘cuaja’ en el mercado y la empresa se consolida, surge en la mente del empresario algunas preguntas como: ¿Y si vendo mi idea? A la que le sigue ¿Y si vendo mi idea fuera? Un sinfín de empresarios ha tenido estas conversaciones internas en los últimos años, sobre todo como consecuencia de la débil demanda interna española, y ha decidido hacer las maletas y conquistar el mercado exterior.

En palabras del presidente de la Asociación Española de Franquiciadores (ASF), Xavier Vallhonrat, “el número de redes que integran el número de franquicias no ha dejado de crecer desde el año 2005 en España, ni siquiera en época de crisis, lo que significa que existe confianza empresarial en este modelo de comercialización, por todas las ventas y valores añadidos que conlleva, entre ellas, la de permitir una expansión más rápida, que es fundamental hoy en día para hacer crecer los negocios”.





Fernando Reyes Matta

Este 2015 comenzó con un fuerte incremento de contactos entre América Latina y China y firma de nuevos convenios bilaterales, especialmente con Venezuela, Ecuador y Argentina. También tuvo lugar en Beijing el primer encuentro de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC) con China, inaugurada por el presidente Xi Jinping junto a los mandatarios de Costa Rica, Ecuador y Venezuela, si bien la reunión era a nivel de cancilleres.

Poco trascendió de los avances logrados en el foro multilateral, se habló mucho más de créditos y condiciones de los acuerdos entre China y ciertos países latinoamericanos. Todo ello, mientras en América Latina afloraban interrogantes mayores: ¿Cuánto impactará en el futuro latinoamericano el menor crecimiento del PIB chino, con ese 7,4% del 2014? ¿Si baja la demanda china y los precios de ciertas commodities disminuyen, cómo deberán reacomodarse las economías de América Latina ante ese desafío?En los análisis ha existido mucho de inmediatez y coyuntura. Hay ausencia de la mirada a largo plazo, de ver las oportunidades latentes en las reformas y cambios que vive la economía china: En suma, tratar de entender qué hay detrás de lo que Xi Jinping y el gobierno chino han llamado la “nueva normalidad”.





Gustavo Girado

En el diagnóstico suele haber amplia coincidencia. Hasta hace pocos años atrás, la relación entre China y Latinoamérica había sido pobre y de poca densidad. Por motivos que tienen que ver con el origen de la épica civilizatoria en Latinoamérica, allí la relación más estrecha se ha dado con quienes colonizaron esas tierras, masivamente provenientes del hemisferio norte occidental. De allí que por razones ancestrales, culturales y de valores compartidos, los Estados latinoamericanos son producto de la cultura occidental, que es donde se encuentran sus raíces. La realidad también sorprende a todos por igual, dado el nivel alcanzado del vínculo con la R. P. China hoy.

Por ejemplo, la Cepal difundió recientemente que entre 2000 y 2013, el comercio de bienes entre Latinoamérica y el Caribe con la potencia asiática se multiplicó por 22 (alcanzando los US$ 275.000 millones), mientras que con el resto del mundo aumentó solo 3 veces. Aquella velocidad es tal que, a ese ritmo, las metas de comercio planteadas por Xi Jingping a mediados de 2014 se alcanzarán cinco años antes del plazo previsto. Por el lado de las inversiones procedentes de China en América Latina y el Caribe, fue limitada hasta 2010 pero, desde entonces, ha aumentado sustancialmente.





Juan Antonio Fernández – Javier Cuñat – María Puyuelo

«Al principio mucha gente se acercaba a mí desde Londres o Nueva York diciéndome ‘Soy un experto. Soy amigo del ministro, etcéte¬ra’. ¿Cómo es posible? ¡Pero ni siquiera habla chino! ¡Dudo mucho de que pueda entablar amistad con un ministro que no habla inglés! Veamos: Él no habla chino y el chino no habla inglés, ¿Y me dice que es un amigo muy cercano? Por eso repito: Venga a China por sí mismo para identificar los socios adecuados, para entender correc¬tamente la situación, para hablar con consulados, con embajadas, con agencias de promoción de cada país. Intente participar en con¬ferencias, en ferias comerciales. Simplemente: Tómese el tiempo de entender las cosas».

GUAN DONGYUAN, PRESIDENTE EN CHINA DE EMBRAER (BRASIL)





Luis M. Linde, Gobernador Banco de España

La expansión internacional de Banco Santander ha tenido dos períodos bien diferenciados. La primera se llevó a cabo entre los años 1960 y 1970, se centró en la región de América Latina y fue de dimensión moderada, como correspondía al tamaño del entonces Banco de Santander. La segunda tuvo mayor alcance, se inició a mediados de la década de los 90 y es la que ha desembocado en la configuración de Banco Santander como una entidad global, de dimensión internacional y geográficamente diversificada.

Respecto del primer período cabe señalar que llegó a concretarse en la presencia en ocho filiales bancarias en la región latinoamericana. Sin embargo, la crisis regional a mediados de los años 80 llevó a Banco Santander a reconsiderar su estrategia, retirándose de Ecuador, Guatemala y Costa Rica entre 1986 y 1987 (y algo más tarde, en 1992, de Panamá), y a reducir su actividad en el resto de países. Solamente en Chile y Puerto Rico mantuvo la actividad de banca comercial.





Actualmente, el Observatorio de ESADE China-Europe ha registrado un total de 60 empresas chinas con presencia en España y la mayoría opera en sectores de elevado contenido tecnológico y en la parte alta de la cadena de valor. Las compañías chinas han realizado operaciones de inversión en España en sectores de actividad muy heterogéneos, si bien la presencia de las grandes empresas procedentes del país asiático es particularmente destacada en los sectores de energía, telecomunicaciones-TIC, logística y transporte.

En primer lugar, el sector energético ha sido uno de los que han recibido un mayor número de operaciones por parte de los inversores chinos en Europa, como muestran las participaciones del fondo soberano CIC en la francesa Gaz de France Suez (2.300 millonesde euros), y de Three Georges en Portugal, adquiriendo Energias de Portugal (2.700 millones de euros).

 





La llegada de las grandes empresas chinas públicas y privadas a España es un fenómeno reciente. Según las empresas encuestadas en el presente trabajo, la mitad de las compañías chinas encuestadas se establecieron en España después de 2005, no hay ninguna anterior a 1990, lo que se encuentra en línea con los comentados datos del Registro de Inversiones en los cuales se aprecia que la inversión china anterior a 2005 resulta muy escasa.

Por lo que respecta al tamaño empresarial, las empresas matrices de las españolas son grandes multinacionales o SOEs en su país de origen, pero la filial o la oficina de representación en España responde al tamaño de pyme, según la clasificación de la Unión Europea.

Por Ivana Casaburi





Durante los próximos años es previsible que, a medida que las empresas chinas den continuidad a su proceso de expansión en el exterior, exista un mayor número de compañías con origen en el país asiático interesadas por invertir en España. En este sentido, cabe destacar que las delegaciones empresariales y gubernamentales de inversores chinos que visitan España interesándose por las oportunidades de inversión se han multiplicado en los últimos años.

Estos inversores potenciales han manifestado interés por las oportunidades de negocio en un gran número de sectores, incluyendo empresas estratégicas que cuentan con participación del sector público, como el caso del interés de State Grid por entrar en Red Eléctrica Española (REE), que persigue incrementar así su exposición al mercado ibérico después de la adquisición de un 21% de la portuguesa Electrica de Portugal (EDP).

Por Ivana Casaburi