Latinoamérica



Álvaro Etchegaray 

EL AÑO 2015 ha sido hasta el momento un periodo de múltiples interacciones entre Chile y la República Popular China (RPCh). La reciente gira del Primer Ministro chino, Li Keqiang, por la región, incluyendo Chile, se tradujo en una serie de acuerdos que podrían fortalecer múltiples vías de cooperación entre Beijing y Santiago, cuando se está a poco de cumplir 10 años de vigencia del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Chile y China, que ha generado un gran incremento el comercio bilateral.

Aun así, para Chile ha sido ineludible enfrentar y analizar la nueva etapa de la economía china y su “nueva normalidad”, después de que en julio estallara la crisis bursátil en China y en agosto el cambio en la valoración del Yuan o Renminbi (RMB). Ambos eventos dejaron claro el rol crucial que juega la economía china para el devenir de la economía de Chile y de otros países de América Latina y el Caribe (ALC).

 





Fernando Reyes

ES DIFÍCIL IMAGINAR que la agenda del encuentro entre los presidentes Xijinping y Barack Obama de este septiembre 2015 no haya incluido en lugar prioritario la reciente devaluación del yuan ante el dólar. Un tema sobre el cual estarán puestos los ojos de los polos financieros de todo el mundo, también de América Latina. Sin embargo, la mirada latinoamericana no tiene como principal objetivo ver que pasa a sus monedas a raíz de la devaluación de la moneda china. Lo que importa es la consecuencia que esa devaluación tendrá para animar o no las exportaciones chinas, o la baja en la compra de materias primas que puedan ocurrir ante una realidad evidente:  en China hay desaceleración y ésta persistirá hasta que acompase su ritmo el paso de un modelo de desarrollo exportador a uno de consumo interno.





David Ramírez

Desde finales de la década de los 80 hasta la actualidad las relaciones sino-brasileñas se han caracterizado por el establecimiento de importantes reformas políticas. En gran medida, estas reformas han venido encaminadas a potenciar sus economías como motor de crecimiento, un factor clave para entender la estrecha relación que ambos países han venido desarrollando en los últimos años.  No obstante, la economía no conforma la única base de las relaciones entre los negocios en China y Brasil.

Durante las décadas de los 70 y 80 ya se percibieron acercamientos en el plano político. Brasil y China tenían similitudes en su política a favor de la vía tercermundista y ambas comenzaban un período de formación y credibilidad de su legitimación internacional. Por lo tanto, los primeros acercamientos en estos años responden al plano político multilateral en determinadas cuestiones, dejando sus políticas bilaterales económicas en un perfil bajo. Estos primeros acercamientos podemos enmarcarlos dentro del contexto de la denominada “asociación estratégica” acuñada por el primer ministro chino Zhu Rongji en 1973.





Las economías emergentes protagonizaron cuatro acontecimientos relevantes en el transcurso de la tercera semana de julio, tres en el país anfitrión del recientemente finalizado evento deportivo mundial y el restante en su vecindad.

El primero de esos acontecimientos, ha sido la VI Cumbre BRICS (Brasil, Rusia,  India, China y Sudáfrica) realizada a mediados de julio en Fortaleza, en el nordeste brasileño, evidencia el gran dinamismo de las relaciones que mantienen estas economías que, aunque con diferenciales, conforman un grupo con objetivos comunes no solo económicos sino geoestratégicos, con un rol relevante por el crecimiento sostenido para mitigar el impacto de la crisis financiera global y con un interés común en incrementar su influencia en la reorganización del sistema de gobernanza internacional.

Por Silvia Simonit





Las imágenes de un sonriente presidente de la Federación Internacional de Fútbol (FIFA), Joseph Blatter, y un pequeño certificado en la ciudad china de Zibo, proclamada como la cuna del fútbol, ha cambiado todas las perspectivas del deporte más conocido a nivel mundial, el fútbol, cuyos orígenes se remontan a los siglos II y III AC. Esto fue descubierto a través de un manual de ejercicios militares elaborado en la China de la dinastía de Han.

Se lo conocía como Ts’uh Kúh y consistía en una bola de cuero rellena con plumas y pelos, que tenía que ser lanzada con el pie a una pequeña red, colocada entre largas varas de bambú, separadas por una apertura de 30 a 40 centímetros. Otra modalidad, descrita en el mismo manual, consistía en que los jugadores, en su camino a la meta, debían sortear los ataques de un rival, pudiendo jugar la bola con pies, pecho, espalda y hombros, pero no con la mano.

Por Pablo Lluesma





El comportamiento de las inversiones globales con origen en la R. P. China es objeto de seguimiento diario y de evaluaciones permanentes, dada su influencia creciente e impacto global de sus decisiones. Las tendencias recientes de la IED china responden a una serie de factores internos y externos, entre los que destaca la política del Gobierno de China, claramente favorable a la expansión internacional de sus empresas, que, además de beneficios fiscales, incluye el financiamiento público a los proyectos de IED.

Por Gustavo Girado





En estos breves párrafos trataré de presentar algunas cuestiones de la relación entre China y Latinoamérica que han cambiado significativamente… para que nada cambie. O no del todo, al menos. Veamos. Hay temas específicos de la relación entre las economías latinoamericanas y las del Pacífico asiático que se han modificado sustantivamente en estos últimos años, más concretamente desde comienzos de este nuevo siglo. Entre ellos, por ejemplo, encontramos algunos vinculados con el comercio: Los niveles de protección arancelaria para los productos agrícolas en Asia, que del 55% promedio en el trienio 1995-1998 se redujeron a aproximadamente el 18% para 2005-2008.

Por Gustavo Girado – @GustavoGirado





Desde una perspectiva axiológica, en el análisis de la relación comercial y económica de China con América Latina y el Caribe (ALC), resultan significativos dos valores: Previsibilidad, valor manifestado mediante los planes, y solidaridad, valor subyacente en la cooperación.

La relación comercial y económica entre CHINA y ALC desde la perspectiva de la inserción de la Unión Europea (UE) podría identificarse con tres atributos:

1.  Positiva y directa: Dado que la presencia de ambas economías en la región latinoamericana no supone un juego de suma-cero, en tanto el comercio y la inversión se basen en normas internacionales que todo el mundo ha de acatar y cumplan con las reglas locales (laborales, medioambientales, entre otras).

2. Negativa: En el caso en que no se acate la normativa internacional y se generen situaciones de competencia internacional desleal. Ejemplo de ellas se encuentran en el Código de Conducta Europeo.

3. Cooperación: El ingreso de China a ALC por el puente europeo podría facilitar el conocimiento de un mercado tradicionalmente vinculado pero limitado a las ventajas y desventajas de su experiencia inversora previa con la restricción informativa de contextos temporales diferentes.

Por Silvia Simonit