Luis Torras

UNA VEZ TERMINADO el drama griego (al menos por el momento), la principal fuente de volatilidad en los mercados en los dos últimos meses ha venido de la mano de China y su economía, sobre la que planean dudas prácticamente desde que se desaceleró el crecimiento en 2012. Desde el conjunto de Occidente, y como siempre pasa con respecto a China, observamos los cambios y vaivenes del gigante asiático con una mezcla de miedo e histerismo que acaban dando lugar a inevitables sobre reacciones.



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